Leonardo Favio, dueño de un estilo interpretativo inclasificable, tiene un puñado de clásicos inolvidables.
Al igual que otros cantantes de su generación (Sandro, Leo Dan, Piero, Facundo Cabral), generó un estilo único e irrepetible, que si bien incorpora la mélange de influencias que caracterizaba su época –se pueden detectar rasgos de la canción melódica italiana, la chanson francesa, el rock primigenio de Elvis y Roy Orbison–, se construye fundamentalmente a través de su propia imaginación creadora. Su capacidad es la de construir historias y dotarlas de vívidas imágenes plenas de detalles cotidianos, que lo acercan a una suerte de neorrealismo. Pero a la vez carga esas historias con un fuerte contenido melodramático, en sintonía con la telenovela o, más probablemente, con el radioteatro.